Pueblos Amerindios y Bosques Primarios

Sobre población y aniquilación de los pueblos amerindios y el desarrollo de los recientes bosques primarios

Por Alexander Hirtz 

Entre 17.000 BP (BP = antes del presente) y 14.000 BP, cerca del final de la última glaciación en el Pleistoceno, una o varias pequeñas migraciones probablemente de tribus del oeste de Siberia se produjo a través del Estrecho de Bering a Norteamérica.

Estos inmigrantes se encontraron con un ambiente muy favorable en el que se podían establecer y multiplicarse ya que encontraron en la mega-fauna de ese entonces carne en abundancia, como los mamuts, búfalos y una gran variedad de especies de ciervos, junto con una increíble oferta de aves de gran tamaño, como los pavos, patos y gansos. Las enfermedades contagiosas asiático-europeas diezmaron repetidas veces la población del viejo mundo, pero en la ausencia de estas epidemias, los nuevos americanos aumentaron considerablemente el número en pocas generaciones y pronto se establecieron en toda América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

De pronto, alrededor de 10.500 BP, la edad de hielo actual y en curso y que se inició hace 2,6 millones años, se enfrenta a otro ciclo interglaciar. En menos de 100 años, la temperatura media en el planeta Tierra aumentó hasta 8 º Celsius. Con la extinción de la mega-fauna y a falta de animales domesticables, los cazadores tuvieron que dedicarse a la agricultura, domesticando el maíz, yuca, camote, achira, porotos, zapallos, entre otros. Pero con el cambio climático, las lluvias duplicaron, dando lugar al nacimiento de densos bosques y selvas tropicales y de alta montaña. Como los nativos estaban acostumbrados a las sabanas y bosques deciduos, estos anhelaban un clima más árido. Roza y quema fue favorecido para lograr este panorama como un modo de subsistencia primaria y resultó que el cultivo migratorio que era, y todavía es, una adaptación de gran éxito a los rigores y las limitaciones de la selva. La aplicación de esta técnica pronto dio lugar a una muy alta densidad poblacional. A falta de proteína de animales domesticados, el alimento se concretaba casi en su totalidad en productos vegetales, pescado y marisco.

Para la agricultura en América se desarrollo el innovador concepto de los camellones, una técnica mixta con acuacultura. Consiste básicamente en excavar canales conectados, usando la tierra obtenida para formar camas de cultivo elevadas. El agua sube de los canales a las camas por capilaridad, provocando que las raíces de las plantas se orienten hacia abajo, lo que permite colocar las plantas muy próximas unas a otras. Esto se traduce en mayor productividad por menos área, y menos espacio para el desarrollo de plantas competidoras. En la estación seca los cultivos se abastecen con el agua empozada y se recoge suelo fértil acumulado por erosión de las montañas en el fondo de los canales, para reforzar continuamente las camas.

Las camas de las zonas inundables de los valles interandinos tenían hasta un metro de altura y cuatro de ancho, longitud variable de acuerdo al ecosistema local. Estos camellones son muy frecuentes en el altiplano de Puno hasta 4600m de altura y son nuevamente utilizados en la actualidad. La energía solar calienta el agua en los canales lo suficiente para evitar que en las noches los tubérculos, como la papa, melloco, mashua y oca, se congelen. El valle interandino en Imbabura se ha localizado este tipo de cultivo en cortes de quebradas tapados con gruesas capas de piedra pómez que datan varios miles de años. En excavaciones para edificios en Quito se han localizado camellones como en la calle Pinzón a 5.8m de profundidad al igual que en los alrededores del antiguo aeropuerto, ambos datados en 220 D.C.. Los camellones eran de mucho mayor tamaño n los valles fluviales de las zonas bajas desde México al Ecuador, en la cuenca del Amazonas, en el Pantanal brasilero, en los Llanos de Mojos en el Beni y en los bosques de Paraguay, pudiendo sostener las casas de sus constructores y los canales eran navegados en canoa. Las islas artificiales estaban construidas de tal altura que se evitaba las inundaciones en los inviernos. Las La acuacultura proveía de plantas acuáticas, ranas, pesca y recolección de mariscos, inclusive en el altiplano. El arqueólogo Jorge Marcos ha identificado varios miles de hectáreas de camellones de la cultura Valdivia de hace 4000 años en el valle del Río Guayas, donde el sector fue represado para formar una laguna artificial. Desde épocas Valdivia, el material orgánico y el cieno recuperado del fondo de los canales de agua se mezclaba con carbón de leña, conchas y tiestos rotos de cerámica; esta mezcla era extraordinariamente fértil, que también fue utilizado en la cuenca del Amazonas ,  conocida como “tierra prieta”, donde solamente en la desembocadura del Río Negro se estima que la superficie cultivada aparentemente abastecía a una población hasta de medio millón de habitantes.

Los jardines flotantes del Lago de Xochimilco en la Ciudad de México fueron inicialmente para uso agrícola. En este lago se comenzó a desarrollar el sistema de cultivo conocido como “chinampas” que consisten en una especie de islas artificiales, sobre los que se depositaba cieno de los bajos del lago. Ello les proveía de una singular fertilidad que permitía la recolección de hasta 6 cosechas anuales.

Como la mayoría de los cronistas e historiadores encontraron en sus expediciones una población nativa muy reducida, las estimaciones poblacionales eran hasta 50 veces inferior a las estimaciones de la corriente alcista actual. Algunos consideran que la población de la América precolombina ascendía a 100 millones como defiende Woodrow Borah (1964) o de 90 a 110 como estima Henry F. Dobbyns (1966).  Una de las primeras estimaciones sobre la población precolombina la hizo Fray Bartolomé de las Casas (1517) para la isla de La Española, que tendría según el religioso de 3 a 4 millones de habitantes antes de la llegada de los hispánicos. Según el ecólogo Jared Diamond de UCLA, en su obra Armas, gérmenes y acero, ganadora de un premio Pulitzer y varios premios al mejor libro científico (como el Royal Society Prize for Science Books), la población india de la isla La Española descendió desde unos 8 milliones, en la época de la llegada de Colón en 1492, a cero en 1535. Según los investigadores Cook y Borah de la Universidad de Berkeley, en treinta años murieron veinte millones de indígenas mesoamericanos y un siglo después solo quedaba el 3% de la población original. El investigador estadounidense H. F. Dobyns ha calculado que el 95 % de la población total de América murió en los primeros 130 años después de la llegada de Colón. Por su parte, Cook y Borah, de la Universidad de Berkeley, establecieron luego de décadas de investigación, que la población central de México disminuyó de 25,2 millones en 1518 a 700 mil personas en 1623, menos del 3 % de la población original.

Los cálculos más aceptados de la población Inca son de 11 a 15 millones de habitantes (Noble David Cook, W. Denevan, Sapper, Smith y Watchtel), aunque Dobyns estima hasta 37 millones. Para las tierras bajas sudamericanas, esta Dobyns con once millones y W. Denevan, quién nos habla de 8.500.000.

Para Presley Norton (1992), la población de la costa de Ecuador en el momento de la conquista española posiblemente fue de diez millones de personas, el doble de hoy.

Piperno y Pearsall, especializadas en arqueo-botánica de la Universidad de Missouri señalan en su libro “Los orígenes de la agricultura en las tierras bajas del Neotrópico” que en las perforaciones realizadas en los suelos de varios bosques considerados actualmente como primarios, descubrieron sistemáticamente evidencias de cultivos en la pre-historia. Prácticamente en todas las áreas las perforaciones han cruzado capas de ceniza y carbón producidos por la tala y quema, generalmente con fitolitos de plantas domesticadas. Resultados similares los obtuvo el Dr. Colinvaux de la Universidad de Ohio que  descubrió polen de maíz en perforaciones realizadas en la actual  laguna del Cuyabeno en el Alto Amazonas que se remontan a 6,000 BP.

Las imágenes de satélite tomadas del Darién, en Guatemala, del río Magdalena o selvas del Paraguay, muestran los sistemas de canales de agua de riego relacionados a los camellones  que ahora están enmascarados por los bosques tropicales primarios.

Que pasó con estas grandes poblaciones que desaparecieron en pocos años con la llegada de los conquistadores europeos? El 95% murió de enfermedades.

Los euro-asiáticos que domesticaron animales en grandes rebaños cayeron víctimas de los gérmenes que  habían evolucionados de estos para adaptarse  de forma exclusiva al hombre. Los sobrevivientes desarrollaron después una resistencia importante a las nuevas enfermedades y, parcialmente inmunes, entraron en contacto con otros que no habían estado expuestos previamente a los gérmenes. Como resultado de las epidemias murió hasta un 99% de la población no expuesta con anterioridad. Los vencedores fueron los conquistadores de América, no porque disponían de mejores armas, sino porque fueron portadores de una gama de gérmenes euroasiáticos mortales que diezmaron a los nativos. La demógrafa mexicana Elsa Malvido estableció que en México, entre 1518 y 1540 se produjeron tres grandes epidemias de viruela que aniquilaron en forma inmediata a la población, causando la mortalidad del 80%.

Los nativos americanos tuvieron la desdicha de no portar genes de resistencia a ninguna del tipo de gérmenes euroasiáticos y tenían mínimas probabilidades de sobrevivir. Comparativamente la población europea, ya resistentes a varias epidemias específicas, periódicamente volvían a azotar Europa. Así, por ejemplo, cuando la “peste de Antonino” o viruela llegó finalmente a Roma, esta mató a millones entre los años 165 y 180. La “peste de Justiniano” llego la primera vez a Europa en 542, pero esta muto  en forma de epidemia conocida como “muerte negra” o peste bubónica y que mató a la cuarta parte de la población de Europa entre 1346 y 1352. Las enfermedades masivas euroasiáticas mas virulentas fueron la viruela, peste bubónica, sarampión y la gripe, pero lo peor fue que estas llegaron a América casi simultáneamente y junto con otras igualmente mortales, como la tos ferina, malaria, disentería, fiebre amarilla, difteria, tifoidea, poliomielitis, rubéola, paperas, lepra, cólera, influenza, faringitis, varicela, hepatitis, herpes, gonorrea, tétanos, pulmonía e inclusive la sífilis. También había otras enfermedades epidémicas que desaparecieron mucho antes que la medicina moderna haya podido identificar los microbios responsables de ellas, como el “Fuego de San Antonio” que consistía en una gangrena de brazos y piernas, la “enfermedad del Sudor Inglesa” que azotó y aterrorizó Europa entre 1485 y 1552 o los “Sudores de Picardía” de los siglos XVIII y XIX. Aparentemente tampoco existían en Américas las bacterias infecciosas tan comunes como los Streptococcus, Enterococcus, Escherichia, Klebciella y Pseudomonas, que hoy en día se controla con antibióticos, pero que causaron estragos a nivel mundial.

¿Porque las enfermedades de los indígenas americanos no diezmaron a los invasores españoles, se propagaron a Europa y acabaron con el 95% de la población europea? Se trata de cuestiones relativas a los orígenes animales de las enfermedades humanas, como fue el caso de los gérmenes desarrollados a partir de la prolongada intimidad de los euroasiáticos con los animales domesticados en poblaciones numerosas, como el ganado vacuno y bovino, los cerdos y aves de corral. En  cambio en América no se habían domesticado animales en rebaños, exceptuando a las llamas y alpacas en el altiplano andino, rebaños en que curiosamente los gérmenes no se han derivado  enfermedades algunas al hombre.

Los indígenas supervivientes se vieron desmoralizados por las misteriosas y totalmente desconocidas enfermedades que mataban a los nativos, pero que perdonaban a los conquistadores, como si fuese un castigo de los dioses.

En 1618, la población inicial de México, que era de unos 20 millones, había descendido hasta 1,6 millones de habitantes. En muchos casos los gérmenes euroasiáticos se propagaron antes que los conquistadores llegaran a esas ciudades. Cuando Hernando de Soto recorrió el sureste de Estados Unidos en 1540, llego a ciudades indias abandonadas dos años antes porque sus habitantes, con un estimado de 25 millones, habían muerto por las epidemias trasmitidas por indios contactados en la costa infectados por españoles que habían visitado la zona. Los microbios se propagaron al interior antes que los mismos exploradores. Según Cieza de León (1553), cuando Pizarro desembarco en Perú en 1531, millones de nativos ya habían sucumbido a la viruela que había sido diseminada en 1526, incluido el emperador Huayna Cápac con su sucesor designado y 200.000 incas y en la ciudad de Manta, con una población de 40.000, solo quedaron 400 diez años después. En un censo para el litoral realizado en 1754 se contabilizó un total de 7000 indígenas.

Como consecuencia del colapso demográfico, la posibilidad de que se mantuvieran en pie las culturas e imperios desarrollados en América por milenios, era inverosímil.

Las grandes civilizaciones amazónicas con sus respectivas ciudades y extensos cultivos agrícolas descritas en las crónicas de la expedición de Francisco de Orellana desaparecieron de la noche a la mañana con las epidemias introducidas. Aparentemente mas del 95% sucumbió en pocos años y manojos de sobrevivientes dispersos, carentes de liderazgo, cosmovisión y patrimonio agrícola, tuvieron que reagruparse en hordas dedicados a la caza y pesca desarrollando nuevas costumbres y técnicas de supervivencia a la incipiente selva tropical, un novedoso ecosistema totalmente extraño a sus antecesores.

Yo he constatado en mi expedición visitando a la última comuna Huaograni no contactada por los lingüistas en Cononaco en 1976, únicamente visitada con anterioridad por el profesor del colegio Alemán, Dr. Erwin Pazelt. La comuna consistía de 25 individuos incluyendo los niños. Dependían exclusivamente de la caza y pesca y muy ocasionalmente regresaban a un cultivo de yuca a dos días de distancia. Los cazadores exterminaban prácticamente todo animal a 12km a la redonda equivalente a 50.000 hectáreas en un período de dos años. En consecuencia después de este período la comuna se trasladaba a un nuevo asentamiento. Según datos aproximados, la totalidad de los Huaograni sumaban unos 1000, los cuales controlaban un área de 2 millones de hectáreas para poder sobrevivir de la caza y pesca. Cabe mencionar que en la geografía del Ecuador por Villavicencio escrita en 1854, este sector estaba habitado por varias docenas de tribus Záparas , como los Curarayes o los Yasuníes. Aparentemente estas tribus fueron aniquiladas por los Huaograni a finales del siglo XIX, probablemente fugitivos del Brasil evitando ser esclavizados para trabajar en las plantaciones de caucho.

El Dr. Colinvaux (1985) de la Universidad de Ohio propone que los bosques tropicales amazónicos son sólo cien generaciones de árboles. El autor Charles C. Mann en su libro 1491: Nuevas revelaciones de las Américas antes de Colón, propone que la selva amazónica nunca fue una selva primaria y que fue creada por el hombre. En el documental de la BBC  http://www.youtube.com/watch?v=HUXLim2HIvU arqueólogos brasileros concuerdan que la selva amazónica nunca fue primaria sino que es antropogénica, o sea que fue continuamente intervenida por el hombre en su desarrollo a partir del exterminio fulminante de las civilizaciones amazónicas hace 450 años.

En desacuerdo, yo concluyo que las actuales tribus amazónicas dependían basicamente de la cacería y pesca y de los cultivos en pequeñas chacras de horticultura. Estas tribus tenían una tradición no mas antigua que su nuevo entorno y  no tuvieron ningún control sobre el explosivo crecimiento inicial de la vegetación secundaria de chaparrales que paulatinamente se iban transformaban en selva primaria, proceso que debe haber tomado entre cien y doscientos años. Este proceso de transformación se puede equiparar con las plantaciones de la palmera de tagua en las estribaciones occidentales del Ecuador que fueron abandonadas a principios del siglo XX cuando quebró la industria de botones de tagua o marfil vegetal con el descubrimiento del botón sintéctico a base de petróleo. En estos últimos 100 años, estas plantaciones se están transformando en bosques primarios, pero la biodiversidad en estos bosques todavía se baja y la mayoría de las especies son invasoras o colonizadoras y la variedades de especies endémicas nuevas es mínima.

En consecuencia, el actual ecosistema de la cuenca amazónica no tiene más que 350 años. Las mismas conclusiones son aplicables para todo América, ya que la aniquilación de todas las otras  culturas y civilizaciones fueron idénticas, lo que permitió a que se desarrollen los actuales bosques tropicales y boreales, bosques de lluvia y de neblina con la posterior ausencia o mínima presencia humana durante la colonia. Este inusitado desarrollo de bosques y selvas, combinado con los cataclismos climáticos y las catástrofes relacionadas al volcanismo dio lugar a  una explosión en la evolución de nuevas especies a partir de estos últimos 500 años.

Yo propongo que el inicio de la inusitada y simultanea reforestación natural hace 500 años tuvo efectos muy profundos en el cambio climático, considerando la cuantiosa captura de carbono y otras variables relacionadas.

Si uno revisa las diferentes causas propuestas a los cambios climáticos, descubrimos que muchos científicos tratan de comprobar este cambio utilizando solo una variable, pero diferentes a las otras. Como sus modelos  tienen una base científica, no se puede descartar ninguna de ellas. En conclusión, el cambio climático esta controlado por decenas de variables que a su vez interactúan entre si, formando una matriz multidimensional que causan las continuas pero incomprensibles catástrofes climáticas. Por lo tanto es infantil y simplista creer que el actual calentamiento climático esta causado principalmente por la emisiones de CO2 de la industria y de los vehículos durante las últimas décadas. Según las NN.UU. este volumen de emisiones va a incrementar en paralelo con la industria y el calentamiento global sería directamente proporcional lo que aumentaría la temperatura ambiental en unos 4º hasta el año 2100.  Con esta visión unilateral también están convencidos que se podría mantener las temperaturas actuales en el planeta solamente rectificando esta única variable reduciendo las emisiones artificiales del CO2 en un 60%. Lamentablemente no toman en consideración las otras variables que les podrían explotar en la cara con imprevisibles catástrofes climáticas, como ya ha sucedido en la historia del planeta miles de veces sin la presencia humana.

También están convencidos que el calentamiento global es el fin del mundo. Hay que recordar que estamos en la quinta era de hielo que comenzó hace 2.58 millones de años y que en el presente estamos solamente inmersos en un período interglaciar, uno de varios en esta era. Las eras de hielo son mas bien una excepción en la historia del planeta donde la biodiversidad se desenvolvía perfectamente en épocas “calientes” con bosques sub-tropicales inclusive en los árticos. Con el calentamiento global hay mas evaporación del agua de los océanos y en consecuencia, mas lluvia que a su vez se traduce en mayor vegetación. En las épocas de glaciación se reducen las lluvias provocando la desertificación, como fue la cuenca amazónica hace 10.000 años.

La primera era de hielo inició hace 2400 millones de años y duro 300 millones de años. La siguiente era, conocido como huroniana, inició hace 800 millones de años en paralelo con la primera presencia de animales y plantas marinas. Esta era termino 135 millones de años después. Después hubo otra era de hielo hace 450 millones de años y solo duro 30 millones de años y la siguiente fue hace 360 millones de años que duró 100 millones años y posterior esta la era cuaternaria actual que comenzó hace 2.58 millones de años.

Es muy interesante destacar que la era de los dinosaurios y la abundante vegetación para alimentarlos inició poco  después de la cuarta era de hielo hace 230 millones de años en un período “muy caliente” del planeta y que floreció en ella por 190 millones de años. Durante ese período la concentración del CO2 era 4 veces mayor a la actual. Esto implica que el actual calentamiento global no va a destruir la vida en este planeta, y que al contrario, la vida florecerá. Pero a la especie Homo sapiens le asustan los cambios, cambios que desestabilizan el status quo del capitalismo, pero por definición, los desastres producen innumerables nuevas fuentes de trabajo, inversión, investigación y progreso.

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Como un mero ejercicio voy a comparar unas pocas variables relacionadas a la cambiante cobertura vegetacional del holoceno en América con las catástrofes climáticas registradas en el mismo período.

Consideremos los cambios climáticos con: 

1) el incremento sustancial del calentamiento global a partir del siglo VIII, que puede estar relacionada a la alta densidad poblacional en América, lo que requería de extensas áreas cultivadas, las cuales eran quemadas después de las posibles dos o tres cosechas anuales. Los nuevos cultivos capturarían el CO2 durante su desarrollo durante varios meses, en cambio los incendios suceden casi simultáneos después de las cosechas.

2) la ultima pequeña edad de hielo comenzó a principios del siglo XV hasta mediados del siglo XIX incrementando los glaciares en la cordillera andina con tres máximos alrededor de 1650, 1770 y 1850, con las nieves eternas 300 metros mas bajos a los actuales.

La captura de carbono solo es significativa en la reforestación, lo que sucedió de forma natural en el siglo XV por la falta de mantenimiento de los extensos campos agrícolas que cubrían prácticamente todo el continente. Las primeras plantas, arbustos y arboles son vegetación secundaria de color verde claro, igual que todos los cultivos agrícolas y forraje para el ganado, que también son de color verde claro. En el verde claro de esta nueva vegetación secundaria la luz solar es reflejada, favoreciendo el enfriamiento climático en dupla con la respectiva captura de carbono.

En cambio, el color de los bosques primarios, ya sea de coníferas en las zonas templadas o en las selvas con especies tropicales diversas, todas estas especies son de color verde-azulado oscuro. Como en estos ecosistemas de bosques primarios estabilizados el balance de la captura de carbono es igual a la descomposición del material vegetal muerto, estos bosques de color oscuro absorben la luz solar. Para sobrevivir, no retienen el calor absorbido y lo dispersan en el medio ambiente compensando el enfriamiento producido por la inicial vegetación secundaria.

Al comparar en un día soleado de verano un árbol verde oscuro con un objeto inerte del mismo color, James Lovelock ha observado que la temperatura del árbol es hasta 40º mas frio. Los arboles absorben agua del suelo hacia las hojas y que lo evotranspiran a la atmosfera dispersando de esta forma el calor solar absorbido. Nuevamente la naturaleza compensa esta inyección de calor en el medio ambiente con el vapor de agua que se convierte en nubes blancas que a su vez bloquean y reflejan la luz solar enfriando el ambiente.

En mis viajes por Canadá fue muy interesante observar el equilibrio en los diferentes bosques en las zonas templadas, lo que me llega a las siguientes propuestas. Por un lado están las coníferas de color oscuro, que durante el invierno no pierden sus hojas y, por lo tanto, al absorber calor solar, calientan el ecosistema en el que están inmersas las coníferas y protegen, de esta forma a los otros seres vivientes del frio. En las zonas templadas la mayoría de las especies de arboles deciduos que pierden las hojas en el otoño tienen la corteza de color blanco, como el sicamoro americano, el abedul blanco, el plantano occidental y el álamo temblón. Estos arboles que forman extensas colonias pierden sus hojas en el otoño. Esta hojarasca, al descomponerse, emite CO2 a la atmosfera que calienta el ambiente invernal. Pero este calentamiento esta compensado por el color blanco de los troncos formando grandes superficies claras que reflejan el sol, enfriando el ambiente, al igual que la nieve. En el caso de un calentamiento inusual en la zona templada, se adelanta la primavera y los bosques de arboles deciduos producen nuevas hojas capturando un volumen sustancial de CO2 unas semanas antes de lo normal. Esta captura de CO2 anticipada implicaría un verano mas benigno. Así también, si el verano se prolonga debida a un calentamiento inusual, las hojas permanecen en los arboles deciduos por unas semanas más, retrasando de esta forma la descomposición de la hojarasca, evitando que se mantenga el calentamiento inusual; este fenómeno se multiplica con el cambio del color de las hojas, del verde que absorbe calor al rojo que refleja calor y enfría el ambiente.

La mas importante captura de CO2 en el planeta se produce con las lluvias. Las gotas de agua capturan el CO2 en la atmósfera donde un importante porcentaje caen sobre rocas basálticas y graníticas. La superficie de estas rocas se erosionan al capturar el CO2 produciendo bicarbonato de calcio que va en solución finalmente a los océanos, donde se convierte en carbonato de calcio que es capturado por innumerables especies de microorganismos y animales marinos. Se ha observado que la erosión y captura del CO2 es muy superior si la superficie de estas rocas están cubiertas por musgos, líquenes y vegetación variada. O sea que la captura de CO2 en bosques primarios sobre rocas basálticas y graníticas son aparentemente las mejores trampas a nivel continental.

3) A partir de 1850 los glaciares comenzaron nuevamente a derretirse, donde el CO2 ha aumentado en forma significativa, desde 250 partes por millón en 1800 hasta 370 ppm en la actualidad produciendo un calentamiento global. Aparentemente durante el siglo XIX los nuevos bosques primarios en América maduraron a tal grado que la captura neta de CO2 llego a ero. En cambio, la densidad poblacional comenzó a crecer a pasos agigantados a partir del siglo XIX con la respectiva necesidad de aumentar la producción de alimentos. La eficiencia de la agricultura extensiva y el pastoreo, tanto en Norte América como en toda Latinoamérica, esta basada en la tala y quema, práctica igualmente utilizada en el Asia, África y Oceanía. Desde hace varias décadas se estima que solamente en Ecuador se tala y quema alrededor de 300.000 hectáreas por año reduciendo las selvas y chaparrales a cultivos anuales y pasto. Esta astronómica inyección de CO2 a la atmosfera también se ha incrementado en los últimos dos siglos con la utilización del carbón de piedra y desde el siglo XX con los hidrocarburos.


 NOTA: 

Hay que recordar que las selvas primarias no son un pulmón productor de oxígeno como resultado de la captura del carbón, ya que el volumen de material vegetal y el respectivo volumen de carbono se mantiene constante. Además, el incremento de oxigeno en la atmosfera sería devastador, porque este también aumentaría la proporción e intensidad de los incendios forestales. Pero a su vez estos incendios capturan el oxígeno y producen dióxido de carbono, la cual absorbe el calor solar e incrementa la temperatura ambiental. Durante los últimos 600 millones de años, los incendios han mantenido en equilibrio el promedio de oxigeno en un 21% a nivel del mar. Por lo tanto, al ofertar a países industrializados la conservación de bosques primarios, NO se debe ofrecer oxígeno, ni tampoco la captura de CO2 porque estos bosques son ecosistemas en equilibrio. Se debe vender el concepto de evitar la deforestación, ya que esta produce CO2 en la tala y quema o por la eventual descomposición de los residuos de la hojarasca y madera no utilizada. Pero lo que mejor se vende son programas de captura de CO2 en programas de reforestación, preferiblemente utilizando plantas de rápido crecimiento y de color verde claro.

Lo óptimo es la guadua, una gramínea que puede crecer hasta 20cm por día y producir un metro cúbico por metro cuadrado cada mes. Bosques de guadua serían ecosistemas adultos en pocos años, reduciendo sustancialmente la captura de CO2. Como se autogenera, se puede ralear 6 varas de guadua por metro cuadrado por año; afortunadamente la parte leñosa tiene infinidad de aplicaciones en la industria, como en parquets que son 8 veces mas duraderos que otras maderas, así como para telas y pañales casi indestructibles.